Mostrando entradas con la etiqueta emprendedora(s). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta emprendedora(s). Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Pili Jalón y su fuerza para vivir y compartir

En 2023
Pili Jalón, "la zuquera" (Yécora, 17 de septiembre de 1938-Lanciego, 17 de octubre de 2025) fue la cuarta hija de once herman@s. Abandonó pronto la escuela para atender tareas del campo y cuidar de sus hermanos.

Se casó con 24 años y fue a vivir a Lanciego. Con 42 años se quedó viuda con 4 criaturas menores, pobre y con una gran casa en ruinas. De fuerte carácter, orgullosa, inteligente, muy trabajadora y emprendedora, reconstruyó la casa y quintuplicó las hectáreas de terreno, afrontando los muchos problemas legales, burocráticos, judiciales y personales que se presentaron en el camino.

Hizo lo posible para que sus hij@s tuvieran estudios, algo que ella no pudo tener. Además de ama de casa, crió animales, trabajó en la fábrica de encurtidos, cosiendo buzos, muchas horas en el campo y la huerta.

Gran cocinera, siempre cambiando y mejorando. Inquieta y curiosa por aprender, no faltaron actividades, cursos y charlas culturales a los que no acudiera.

Muy austera consigo misma, pero generosa con la familia y con la comunidad, colaborando muy gustosa en las actividades de interés social: Chernóbil, en la Iglesia, Médicos Sin Fronteras, etc.

Al cumplir 80 años, perdió dos hijos en dos años consecutivos a quienes cuido con toda dedicación hasta el final. Este hecho, lejos de debilitarle y postrarla en casa, le hizo más fuerte y con más fe, si cabe, y siguió activa trabajando en su huerta, cuidando de los animales y flores y acometiendo obras en casa.

"Qué voy a hacer quieta en casa? ¡Hay que seguir viviendo!" decía.

El último año de su vida, presa de una grave enfermedad que afrontó con aplomo, lejos de postrarla en la cama, continuó con el cuidado de su huerta, animales y flores hasta el último día en el que falleció en su casa, rodeada de sus hij@s y la vecindad del pueblo que tanto quería.

Mari Asun Urarte Jalón

domingo, 26 de octubre de 2025

La tienda de "La Elisa"

Las hijas e hijo de Elisa en la tienda

Recuerdos de las vecinas...

La ventana de la tienda se veía desde la calle Mayor. En ella se vendía de todo, hasta “dientes de gallina” (expresión para indicar que de todo lo que te pudieras imaginar). Recuerdos de los caramelos que había en su tienda.

También vendía mantillas. Mari Cruz recuerda un comentario de Amparo: “Ay tu madre! Ay cuánta guerra le dábamos! Le pedíamos que nos sacara mantillas, pero no queríamos comprarlas"...

Tenía buen temperamento. En la tienda siempre estaba con una sonrisa. No tenía una mala palabra para nadie.



Mi madre, Elisa Pérez de Onraita, nació en  Leza y al ser mi abuelo secretario fue destinado al ayuntamiento de Lanciego. Aqui se casó con un vecino del pueblo tuvieron 4 hijos y siendo yo muy pequeña mi madre cogió la tienda, cuando tenía unos cuarenta años. Cuidaba de nosotros cuatro y atendía la tienda, puesto que mi padre se dedicaba al campo.

En la tienda se vendía de todo desde alfileres y agujas hasta anís y coñac. Mi madre era muy alegre y le gustaban mucho las manualidades. Nos hizo muñecas de trapo a las tres hijas, nos hacía vestidos, nos enseñó a hacer mantelerías de punto de cruz.

Tuvo la tienda unos 25 años. Cuando se jubiló empezó a dedicarse a la pintura al óleo, hizo taracea, esmaltes en caliente y en frío. Hizo dos exposiciones de pintura en el ayuntamiento de Lanciego. Y en Logroño otras dos exposiciones. Aprendió a bailar sevillanas y a nadar. Hacía teatro con una compañía de Logroño. Estaba en la asociación de belenistas. Una mujer incansable y luchadora.

Mari Cruz Compañón

sábado, 25 de octubre de 2025

La(s) emprendedora(s) de Lanciego

En la segunda mitad del siglo XX fue muy importante el papel que desempeñaron las mujeres que tenían algún establecimiento comercial, en la vida de los pueblos y, en concreto, en Lanciego. En las calles había "vida". Hubo tiendas de "ultramarinos", carnicerías, pescaderías, "cafés", peluquerías,..

Al frente de estos establecimientos y delante de los mostradores solían estar mujeres, aunque los hombres "ayudaban", principalmente en cuanto a llevar o preparar lo que se vendía.

Estás mujeres no solo se dedicaban a sus pequeños "negocios", sino que también, al mismo tiempo,  preparaban la comida de la familia, cuidaban de sus criaturas, limpiaban y adecentaban el hogar familiar e, incluso, participaban en las labores agrícolas de la familia en determinadas épocas del año.

No solía haber un horario comercial delimitado. A las tiendas se podía acudir cualquier día del año y a cualquier hora, desde muy temprano por la mañana hasta la media noche en verano. Bastaba con llamar en la puerta y la clientela era atendida.

Se les atendía con amabilidad y generalmente con muchísima paciencia. Las tiendas o "comercios" eran al mismo tiempo lugares de reunión donde la gente se enteraba de lo que ocurría en el pueblo y se informaba de los temas más diversos. Era el principal medio de comunicación, de contacto e, incluso, de consejo.A veces servían de "confesionario"

Eran tiempos en que había muy poco dinero en las familias. En un cuaderno se apuntaba lo que bastantes familias iban comprando a lo largo de los meses. La liquidación solía hacerse después de vendimias o después de trillar. Algunas de aquellas deudas nunca se cobraron.

No era extraño que en la compra, todo era a granel, se pidiese un cuarterón (115 g) de azúcar, de arroz, o media libra de carne. Así estaban los tiempos

Algunos de los comercios regentados por mujeres en la segunda mitad del siglo XX, ya que algunos duraron pocos años:

  • vendedoras de leche: Pura, Conchi y Pepi.
  • tiendas: la María de Eleuterio, la Flora, la Elisa, la Ameli, la Joaquina, la Ángeles, la Bego...
  • carnicerías: Leoncia, Pepita de Balbino, Eli Estecha (cuando eran pequeñas), , la Marcela, la Dominica la de Gabino, la Blanqui, la Martina, la Charito...
  • pescaderías: Josefina, Antonio Alegre, Celestino Gil "El Rubio", familia de Motriko que estuvo poco 
  • cafés/bares: los Aguirres, la Jose, Conchi Rodríguez (la del Bar de Colacao), el Chato, Conchi Crespo, El Jubilao, Batxoki, El Olurro (iniciales de sus hijos: Olaya, Urko, Rocío), Las Piscinas
  • estancos: Alicia, Amelia.
  • peluqueras: Margarita, Bego y más tarde, su hermana Raquel, Loli (la de Simeón), Pepi, Elena, Blanca, Conchi y Marisol, Amparo, Esther, Ana Rosa
  • modistas: Conchi Rodríguez, Gloria, Fide Agirre, Isabel, Rosi, Joaquina, Sara, Vitori Agirre
  • la posada: la llevaba La Isaac Blanco. 
  • horno de pan: el pan se amasaba en casa. Águeda daba la vez y las mujeres llevaban el tablero al horno. Ella se encargaba de cocerlo. El horno era del pueblo, donde está ahora la comunidad de regantes.

Todas estás mujeres en un pueblo que no llegaba con mucho a los mil habitantes. Todas ellas fueron en su tiempo emprendedoras y podrían contar un sinfín de experiencias, de esfuerzos, y de secretos de la vida del pueblo.

Participantes del taller y Javier Montoya


Mapa con la ubicación de algunos de estos establecimientos y otros lugares de las mujeres:

****

Si quieres compartir alguna fotografía de estas mujeres, envíanoslas a lanciegosaberes (arroba)gmail.com

También puedes escribir en los comentarios si echas de menos información o quieres compartir tus recuerdos...