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martes, 25 de noviembre de 2025

La casa de Alicia: la primera con teléfono, televisión y estanco de Lanciego

Izquierda: Alicia de pequeña - Centro: Alicia en la escuela con la señorita Feli x
Derecha: Alicia y sus dos hermanos

Alicia Blanco Crespo
(6 de julio de 1918 - 23 de febrero de 2013) es recordada por la vecindad como un encanto de persona, muy alegre y que valía mucho.

Su madre se llamaba Casimira Crespo. Era la mayor de 11 hermanos. Cuando se casó se vino de Viñaspre a Lanciego. A la "abuela Casimira” la recuerdan barriendo siempre la cocina grande de la casa, donde estaba la lumbre. Su padre, Nabor Blanco, fue alcalde durante el franquismo. Cuando iban a requisar alimentos a Lanciego, se ponía su ropa más vieja y les decía “no tenemos nada… somos pobres”. También decía: “No hay mejor día que el que hace”. 

Volmemos a Alicia. Era muy amiga de Elisa. Se iban a Logroño de tiendas… A Elisa le gustaba salir más que a su Alicia, quer era más casera. Tuvo 6 hijos. Y en su casa, vivían también sus padres y un hermano, con diversidad funcional, que vivió en su casa hasta que falleció.

Alicia era una mujer muy querida y respetada. Le llamaban “mama alicia” o “Mamali”. Cuando ella llegaba a un lugar, dejaban de decir chascarrillos. No le gusta que nadie hablara mal de nadie. Fue madrina de muchas niñas y niños.

Su casa, estaba siempre abierta a todo el mundo. Y había siempre mucha gente, por diversos motivos:

Fuente: USAL

Sus hijos le llevaban gente a comer: Ella decía: "donde hay mucha gente, no se nota que hay más gente". A todo el mundo, le ha recibido siempre con mucho cariño.

La primera centralita de teléfono de Lanciego, estaba en su cocina. Era similar a la de la imagen, aunque la mitad de grande. Alicia hacía los telegramas a mano. Cuando llamaban por teléfono, iba a casa de las personas a pasar el aviso para que fueran a una hora determinada a tener la conferencia telefónica. Y si tenían mucha urgencia quienes llamaban, intentaba avisar gritando, para que fueran a hablar por teléfono. Igual que ahora con los smartphones y las videoconferencias...

Estaba también el estanco. Y la primera televisión entró en su casa hace 61 años. La vecindad, principalmente hombres, iban a su casa a ver el fútbol y toros. 

Alicia fue autónoma hasta el último día, orgullosa de poder seguir subiendo las escaleras sin agarrarse. Estaba siempre muy informada y hasta el último día de su vida leyó el periódico y todas las revistas y libros que caían en sus manos. Leyó hasta Harry Potter. Falleció con 94 años.

Trabajadora(s) en el campo

Fuente: López de Gereñu, 1978 PhotoAraba
A la mayoría de las mujeres les ha tocado ir al campo.

Antes las familias tenían un poquito de todo: trigo, cebada, olivos, viñedos.

La mayoría, tenían pocas tierras o trabajaban en tierras de otras personas. Pero tenían huerta y no les faltaba para comer. En todas las casas había animales: cerdos, conejos, gallinas, cabras, mulos para las labores de labranza de la tierra…

A veces no había dinero. Había que esperar a que pagara la cooperativa. Se iba con vales a pagar el pan y lo que hubiara que comprar. O se pagaba con otros productos, haciendo trueque.

Las participantes recuerdan una familia con cuatro hermanas. Dos de ellas, en los años 70, trabajaron en el campo llevando ellas los tractores y cosechadoras: Charo y Maria Luisa Urarte Gómez. También se encargaban del ganado.  Ahora tienen bodega. Charo luego pasó a ser carnicera.

Las mujeres de Lanciego, en general, han sido muy uchadoras y trabajadoras. Trabajaban en su casa, en el campo y, además, han hecho también muchas actividades de ocio y manualidades. Antes se hacían más actividades...

domingo, 9 de noviembre de 2025

Lugares de encuentro de las mujeres de Lanciego

Raquel Compañón Chasco nos recuerda algunos lugares donde se encontraban las mujeres antaño...

El Rincón de las Señoritas: A tomar el sol, antes de entrar al camino del monte. Allí había una losa grande donde se sentaban las mujeres con sus niños y niñas.

Rincón de los Pollos: En la era cercana a las escuelas. Había un “puente” (unas piedras) para cruzar el reajo. Al sol y al resguardo de una pared de piedra, las mujeres de las calles de alrededor se juntaban para coser, remendar la ropa, repasar la ropa y charlar. Mandaban a las hijas a jugar mientras ellas mantenían todo tipo de conversaciones (también alguna un tanto subida de tono). Sacaban allí las gallinas, por eso el nombre. Un poco más arriba, las mujeres que vivían por la zona tendían la ropa a secar.

También salían a coser a las puertas de las calles. O se sentaban en los bancos de piedra de la ermita, mirando a los castaños. En la calle San Antonio, en las escaleritas, la dueña “Rosa” en verano les mojaba las escaleras para que no se sentaran. Recuerdos de ver a las abuelas jugando a las cartas, en el portal de la Petra. En la plaza del cuartel se encontraba "el Mentirón”, lugar de reunión de “viejos” para hablar.. Otros lugares de encuentro eran el lavadero o la iglesia. Las chicas más jóvenes iban al bar a ver la tele. Las amigas y las vecinas iban a las casas de otras… Las vecinas de la misma calle salían a la calle a mediodía un ratito y por la tarde a la fresca. Se hacía mucha vida en la calle.

Hoy en día, no hay costumbre de encontrarse en la calle. Se va de ronda por los bares. También se encuentran varios grupos para salir a caminar, por muchos lugares de paseo que hay en Lanciego. En verano, otro punto de encuentro, es la piscina.  Habría que recuperar los espacios públicos: sentarnos en los bancos y sacar las sillas a la calle en verano para hacer corrillo a la fresca.


Encontrarse para hacer una foto de grupo.
¿Qué motivo les haría reunirse para la fotografía?
¿Qué pasaría por sus cabezas en aquel instante?
¿Cuántas historias por contar, y de las que aprender, quedarán sin ser contadas?

Las participantes recuerdan quiénes están en las fotografías. Describir y recordar en grupo cada imagen es un proceso de investigación y de rescate de recuerdos y (re)construcción de relatos.


martes, 4 de noviembre de 2025

Las mujeres de Lanciego en la documentación histórica

Quisiera compartir con vosotras una pequeña historia sobre Lanciego, sobre lo que se puede descubrir rebuscando un poco entre papeles antiguos y libros de la parroquia.

Hace ya unos años, Emilio Enciso, sacerdote alavés que llegó a ocupar el cargo de consejero de Acción Católica Femenina de España, y que escribió varios libros sobre la moralización del país —y especialmente sobre cómo debían comportarse las mujeres durante aquellos años de dictadura—, encontró unas notas en el primer libro sacramental de la parroquia de Lanciego. Más tarde, en 1991, Zoilo Calleja, que entonces era párroco en Kripán, las transcribió y resumió.

En esas notas, los curas del pueblo contaban los hechos que les llamaban la atención entre los años 1564 y 1617Gracias a esas anotaciones, hoy podemos asomarnos a la mentalidad de la gente de aquella época: cómo veían el mundo y cómo reaccionaban ante los grandes acontecimientos.

Allí se mencionan sucesos como la guerra contra los moriscos, conocida como la rebelión de las Alpujarras, la batalla de Lepanto, la entrada del rey Felipe II en Portugal, o incluso sequías, tormentas y pestes.

Sabemos que el primer cura en comenzar a escribir fue Juan de Vallejo, y que después le siguieron Martín de Foronda y Martín Pérez de Viñaspre. Este último dejó escrito cómo se vivió la peste de finales del siglo XVI, y contó cosas como:

“En Viñaspre vinieron a morir más de setenta personas, y allí no quedaron más de veinte vecinos. En Cripán murieron también muchos, más de treinta, y así sucedió que, al poco de convalecer, se casaron viudas con viudos, y aun hasta los muy muchachos.”

Con ese tipo de relatos nos damos cuenta de cómo vivían y de cómo seguían adelante después de sufrir momentos tan duros.

Si miramos los documentos del Ayuntamiento de aquellos siglos, los protocolos —los pleitos, las ventas, los contratos de la taberna, del horno o de la carnicería—, casi siempre aparecen nombres de hombres. Pero, si escarbamos un poco más, también encontramos a las mujeres, sobre todo en los testamentos.

Por ejemplo, Catalina Ximénez, que vivió en Lanciego a finales del siglo XVI, pidió ser enterrada en la iglesia de Acisclo y Vitoria, junto a sus familiares, y que se celebraran 150 misas rezadas y 20 cantadas por su alma.

Otra mujer,
Osana López de Lafuente, de Viñaspre, quiso que la acompañaran en su entierro los clérigos de Lanciego, Kripán y Yécora, junto con la cofradía de la Vera Cruz, ocho cirios de cera y cincuenta misas cantadas.

En 1609, Catalina González, viuda de Diego Sáez de Lopez, sacó un censo por dieciséis reales y medio e hipotecó una viña de Assa y una pieza en La Losa, de Viñaspre.

Son pequeños datos, pero rastros de vida, de mujeres concretas que vivieron aquí, en nuestros pueblos, y que rara vez aparecen en la historia “oficial”.

También hay otros documentos que muestran la dureza del tiempo, como un “concierto de estupro” —una violación— de 1625, donde un hombre tuvo que pagar 150 ducados por haber deshonrado a una mujer de Lanciego. Así era como se entendía entonces la justicia y el honor de las mujeres.

Y si seguimos mirando hacia épocas más recientes, vemos que la vida del pueblo ha estado siempre llena de mujeres que sostienen la comunidadMaestras, como la señorita Feli, aquella maestra coja que cobraba, por cierto, bastante menos que su compañero, el maestro; su hermana Pilar, que solía ayudarle en la escuela y que un día fue ingresada por apendicitis y ya nunca volvió, pues falleció en la operación; o Inocencia, “Ino”, la maestra que bajaba desde Kripán. Modistas, que cosían y arreglaban ropa para sus vecinas y vecinos. Lavanderas, que bajaban al lavadero con sus hijos, hiciera frío o calor. Y tenderas, siempre detrás del mostrador, atendiendo con paciencia a la vecindad.

Todas ellas han formado parte de la historia viva de Lanciego. Y hoy, aquí, en este blog, con vuestra ayuda, queremos seguir recuperando sus nombres, sus voces y sus memorias.

Raquel Zabala Compañón

miércoles, 15 de octubre de 2025

¿Qué mujeres de Lanciego han sido y son importantes para ti?

Te invitamos a conocer y a compartir historias de vida de mujeres de ayer y hoy que han vivido y viven en Lanciego.

💜 Piensa en mujeres referentes para ti y para tu familia

🖼️ Localiza alguna imagen suyas o de algún elemento que las defina

💬 Vente a los encuentros para conversar sobre ellas 

🧩 Compartiremos sus historias en este blog colectivo

📝 Si aún no te has apuntado, puedes hacerlo en este formulario o llamando o escribiendo un mensaje de Whatsapp al 620 577 565


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